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Cuidados para los bebés prematuros

BEBÉ

13 de abril de 2018

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Maria Aguirre

Ser padres de un bebé prematuro siempre es una gran preocupación por motivos evidentes, aunque no es hasta cuando llega el momento de salir del hospital con el alta en la mano cuando se enfrentan dos realidades chocantes: la felicidad por poder llevar sano al recién nacido a su nuevo hogar, con el miedo que supone la responsabilidad de cuidarlo sin tener a los especialistas a golpe de botón al otro lado de la puerta de la habitación del centro médico. Para que lo afrontéis con la mayor calma posible, reforzamos a continuación los consejos que seguramente os hayan dado en el hospital.

En general, es fundamental establecer una nueva rutina en vuestra vida, tanto en presencia del pequeño como si no lo está en la misma habitación. Debéis prohibir el tabaco en casa, lavaros concienzudamente las manos antes de tocar al bebé, evitar los lugares cerrados con más gente, sobre todo si son desconocidos, limpiar muy bien todo lo que use el bebé, como por ejemplo los biberones, y conviene también limitar las visitas en los primeros días de vida por lo menos.

Además, tenéis que estar atentos a la temperatura ambiental del hogar, tratando de que se mantenga siempre caliente y evitar las corrientes; así como, obviamente, ser muy estrictos con las visitas al pediatra.

Hay que extremar la precaución y la higiene del recién nacido (Foto: iStock)

Hay que extremar la precaución y la higiene del recién nacido (Foto: iStock)

Por supuesto, la alimentación es fundamental. Merece un capítulo aparte. Cada mujer tiene la libertad de decidir qué quiere hacer al respecto, pero debe saber de antemano que en el caso de los bebés prematuros es todavía más importante que intente alimentarlo con leche materna todo el tiempo que pueda. Lo normal es que incluso necesite más tomas de lo que suele pedir un bebé nacido en el período de gestación adecuado. El esfuerzo de la madre es titánico, pero en estos casos su pequeño le necesita aún más.

Por otro lado, hay que tomar precauciones especiales en el cuidado de este tipo de bebés, especialmente si tenéis más hijos. Hay que restringir todo tipo de relación personal con cualquier miembro de la familia que pueda estar mínimamente enfermo, incluso con un simple catarro. Sobre todo es fundamental cortar lo máximo posible el contacto físico en este tipo de casos. El otro aspecto que debéis cuidar para mimar la salud del bebé es mantener un nivel de ruido y contaminación lumínica artificial moderados en el hogar. Ni el bullicio ni la luz muy intensa son buenos para el estado de ánimo del pequeño, que debe estar tranquilo, sin estresar.

La contaminación lumínica y sonora del hogar influye en su mejora, al igual que la temperatura ambiental del hogar (Foto: iStock)

La contaminación lumínica y sonora del hogar influye en su mejora, al igual que la temperatura ambiental del hogar (Foto: iStock)

Se trata, en definitiva, de prestarles la misma atención en el cuidado personal que se haría con cualquier otro recién nacido, pero extremando las precauciones y creando el mejor ambiente posible en casa, además de limitando todo lo posible las visitas y las salidas al exterior. El bebé necesita, en lo que se refiere al cuidado personal, mucho amor y mucho apego por parte de los padres, algo que no hay duda de que tendrán.

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